“La ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue”

Francis Bacon (1561 – 1626) Filósofo inglés.

No existe el cliente ideal, por eso me centro en la difícil tarea en definir a  mi público objetivo y encontrarlo, porque es muy tentador intentar gustarle a todos. No obstante esto de definir un target, es lo suyo, pero en mi rol de consultor, me interesan casi todos: opinólogos, recomendadores, profesionales activos y ¿cómo no?, los tomadores de decisión, quienes finalmente son los compradores, los Buyer Personas. 

En resumen, los defino como aquellas personas y organizaciones que en un momento de su vida profesional, han necesitado de mi aporte y el resultado ha sido positivo, esto me ha permitido generar confianza, un activo básico en mi negocio si quiero repetir con ellos. 

Ojo: El orden de aparición de los públicos no supone jerarquía de interés o cuota de mercado.

Del tamaño que sean, aunque no puedo dejar sentir debilidad por la pymes, aquellas que tienen iniciativas sostenibles y una  vocación por la excelencia, es una delicia trabajar con ellas. No tengo preferencias del rango etario, conozco empresarios viejos a los 30 años y jóvenes de 60.

Como soy un autónomo, comprendo la dura realidad de ser un profesional por cuenta propia en España y en cualquier lugar del mundo, siempre hay excepciones, hay colectivos que viven a lo grande y lo más probable es que sientan que no necesitan de mi aporte, no obstante si se paran a pensar, puedo contribuirles en acercarse más y de mejor manera a sus públicos de interés y a trabajar su reputación (On y Offline).

He sido profesor universitario desde que salí de la universidad, muy joven comencé en la docencia superior, no obstante tuve una interrupción de largos años y reanudé cuando el sistema había cambiando casi por completo.

Los profesores tenían ganas de motivar a sus alumnos y hacer algo más por ellos, pero el tiempo no daba, así que siempre encontré muy positivo invitar a profesionales en ejercicio a ser parte del aula, pero no solo para que contaran sus experiencias, sino también a compartir sus visiones y misiones. 

La verdad es que también me hubiera gustado ser periodista, así que ese cariño que le tengo a la profesión tiene mucho fundamento. No obstante he aprendido algo de periodismo, trabajando con periodistas en medios tradicionales, escuchando la radio cada día y entendiendo que la información es un producto y también un derecho, la comunicación, es otra historia, es un fenómeno social, sin lugar a dudas. Me he “currado” de todo, semanarios, revistas mensuales y cómo no, el reportaje gráfico en las calles del Chile de los 80.

¿En qué les apoyo? en qué intento pensar cómo ellos y adaptar mi oficio a su cultura. Creo que si les preguntan a más de uno, le dará buenas referencias sobre mí.

He trabajado para instituciones públicas por lo tanto políticas, pensando en temas importantes para un país, ha sido difícil, porque siempre trabajar en la política es discontinuo. He trabajado para que un político gane unas elecciones y las ha ganado en dos ocasiones, nunca supe que porcentaje de éxito se debió a lo que le propuse hacer,  crear una marca que más allá de su personalidad, dijera que el formaba parte de una comunidad y que el trabajo por hacer, era una tarea organizada y de todos. ¡Funcionó! La experiencia fue total, así que repetiría sin lugar a dudas. 

Los campesinos con los que me ha tocado trabajar, no han sido un Público Objetivo directo, pues ellos se organizan de otra manera y por lo general acuden más o menos organizados a buscar apoyo a instituciones públicas, académicas o incluso a empresas. No obstante, he aprendido adecuarme a sus expectativas y anhelos, he conseguido hacer un trabajo “codo a codo”, donde ellos siempre han participado de los procesos creativos durante toda la trayectoria de la consultoría  y tengo que decir, que he aprendido mucho de toda su sabiduría, muchos de sus discursos, me han abierto a ver mi trabajo desde otra perspectiva.

No hay profesores sin estudiantes, ni estudiantes sin profesores, (de perogrullo, ¿no?). Además en mi sitio web aparezco como docente, entonces los estudiantes son para mi un público objetivo prioritario. Pero a lo que voy es que cuando se trabaja con alguno de ellos, se trabaja con ambos. Siento que se aprende mucho de los estudiantes y sobre todo de sus faltas de estimulo. Creo que es un gran desafío dinamizar el aula y conseguir motivaciones individuales y a la vez colectivas, sobre todo en las profesiones creativas como lo es el diseño, la publicidad y en general, las profesiones que trabajan en torno a la imagen.

Me parece que los artistas (más bien visuales) son unos de los colectivos más complejos que hay, pues por su espíritu creativo y en constante cambio, no admiten muchas opiniones externas. En parte tienen razón, pues una buena definición que he encontrado para el arte, es que algunos persiguen lo desconocido y otros lo perfecto, estos últimos, yo creo que son más artesanos que otra cosa, oficio y obras que me parecen tan nobles como ese arte que no se entiende y para sellar la incógnita del arte, una frase celebre del gran Picasso: “El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto”.

No obstante comparto plenamente las palabras del diseñador Milton Glaser: “Cuando el arte se define como una actividad enteramente motivada por la necesidad de auto expresión, me pongo muy nervioso. Una parte abrumadora de la historia del arte ha consistido, por el contrario, en personas que realizaban trabajos con un propósito especifico, trabajos por encargo con un objetivo concreto”.

Creo que todo profesional debería tener a alguna Organización Social como público objetivo o alguna empresa y/o programa que trabaje por los ocho propósitos de desarrollo humano, definidos como Objetivos del Milenio por la Naciones Unidas. Tal y como lo expongo en el inicio de mi Blog, creo que es fundamental que las empresas, los emprendedores, los autónomos consolidados,  incorporen iniciativas sostenibles en su estrategia.

Como me gusta comer bien y con buenos ingredientes, con buen vino, es decir, pasar un rato memorable, ya sea que lo haga yo mismo o sea con el plato de un Chef. Estos profesionales que han avanzado tanto en construir su buena reputación, envidiable en algunos casos, son ahora percibidos como personalidades y artistas y con justa razón, alimentarse bien, es también salud física y emocional. Creo que la obra de un Chef, por el hecho de ser efímera, motiva a fotógrafos, artistas y diseñadores a trabajar con ellos. A ponerlos en el sitio correcto.

No soy un gran entendido en vinos, pero por lo menos he aprendido a recordar uno bueno, en este recuerdo creo que la marca y la imagen que proyecta a través de su etiqueta, de su botella, de su cápsula y del lugar donde se venda, nos facilita la tarea a quienes queremos repetir. Hay tanta oferta que es fácil perderse y esos argumentos que esgrimen los bodegueros como: equilibrado, profundo, con carácter, no siempre nos acompañan en la decisión de compra. Me gusta el vino porque el vino es bueno*, beberlo y trabajarlo.

*Cita del Temucano. (Cantautor  chileno)

El papel en la era digital, vale más que una reflexión, ha dado hasta para tesis doctorales, para decir todo lo que siento, lo hago con las sabias palabras de Arturo Pérez Reverte: “El libro y la electrónica no casan. Yo soy de los que creen que el libro de papel es un objeto que puedes tocar, pulsar, oler, subrayar, anotar, regalar, dejar a tus hijos en herencia, recibir en herencia de tus antepasados, es algo que está ahí, que decora tu casa, tu vida, pesa en tu mochila, sobre tus rodillas, está a tu lado en la cama, es otra cosa, no puede ser sustituido. Yo no podría tener una vida amueblada con libros electrónicos, pero la mía sí está amueblada con libros de papel y cuero.”

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