EL LIBRO SIGUE MUY VIVO

Llevamos años matando al libro, y más encima le echamos la culpa a las nuevas tecnologías...

Llevamos años matando al libro, y más encima le echamos la culpa a las nuevas tecnologías de ese presunto asesinato, nada más falso, solo atendamos a algunas cifras: entre 2008 y 2010 las ventas de ebook llegaron a dispararse hasta un 1.260%. No cabe duda de que la revolución tecnológica que estamos viviendo está a nivel de la que en su día se vivió en 1440 cuando se le atribuye la invención de la imprenta, al Alemán Johannes Gutenberg.

Sin embargo, pasado el entusiasmo de esa burbuja digital, la situación parece ser bien distinta a la de hace unos años atrás. Según datos de la Asociación Americana de Editores, publicados por el New York Times, las ventas de libros digitales cayeron un 14% durante los cinco primeros meses de 2015 con respecto a 2014. Además, en ese año los ebook representaban el 23% de los ingresos totales del mundo editorial, mientras que en 2015 el porcentaje bajó hasta el 20%. Una tendencia que puede deberse en gran medida a la fatiga digital por parte de los lectores.

El libro, así como en la publicidad, la magia es infinita, la tinta sobre el papel, incluso su olor, el hojeo, la belleza que produce el uso, el destacar con una raya algo que te interesó, es para mí algo parecido a acariciar un gato. Es tarea de editores y diseñadores innovar, el desafío es grande, convivir de manera lógica entre los distintos formatos y soportes, nadie se llevaría la Reina del Crimen de Agatha Christie, cuando va a su trabajo en el metro de su ciudad. 

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